Amaranta Saguar García – Alexander von Humboldt Stiftung – Universitat Munster

Resumen1

Ampliación de y complemento al trabajo reciente de Alfonso Boix «Transmision, pervivencia y evolucion del mito cidiano en el heavy metal». En él se analizan diez composiciones no estudiadas en el artículo anterior desde la perspectiva del creciente interés por el tema cidiano en el Heavy Metal, y su relación con el auge de los generos del Power Metal y del Pagan Metal.

Abstract

Addition and complement to the recent article by Alfonso Boix «Transmisión, pervivencia y evolución del mito cidiano en el heavy metal». It analyses ten further compositions not explored in the above-mentioned work from the perspective of the growing interest on the topic of «El Cid» in Heavy Metal music, and of its correlation to the rise of the genres of Power Metal and Pagan Metal.

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Aunque hace tiempo que los Heavy Metal Studies dejaron de ser novedad, no deja de sorprender la relativa poca atención que ha recibido la relación entre este estilo musical y la literatura, especialmente a la luz de la cantidad de letras inspiradas en obras literarias en prácticamente todos sus subgéneros.2 Un simple vistazo a la por desgracia desactualizada bibliografía de la International Society for Metal Music Studies (Metal Studies Bibliography) pone de relieve cómo la sociología, la psicología, la historia cultural y, más recientemente, los estudios de género y la teoría queer están mucho mejor representados que los estudios literarios. Sin embargo, algunos estudiosos se han dedicado ocasionalmente al tema, por ejemplo los reunidos por Roman Bartosch para su tomo sobre la intertextualidad en las letras del Heavy Metal (Bartosch, 2011) o los reclutados por Gerd Bayer y Niall Scott para, respectivamente, la segunda parte de Heavy Metal Music in Britain (Bayer, 2009) y la cuarta parte de Reflections in the Metal Void (Scott, 2012). En cuanto al contenido, aunque inexplicablemente no hayamos encontrado trabajos monográficos dedicados a la influencia de la literatura fantástica y de terror en general, sí lo hemos hecho sobre la ficción gótica (Bardine, 2009, 2015) y el universo de Howard Phillips Lovecraft (Clendinning y McAuley, 2012; Sederholm, 2016) en concreto, si bien el asunto con mayor representación es, sin lugar a dudas, el de la influencia clásica (Campbell, 2009; Lusty, 2013; Umurhan, 2013; Djurslev, 2014; Fletcher, en prensa; a los que habría que sumar el volumen de próxima aparición Heavy Metal Classics: The Reception of the Classical World in Heavy Metal, editado por Umurhan y Fletcher a raíz del éxito del panel «The Enduring Reception of Greek and Roman Antiquity by Heavy Metal Bands» en el encuentro de 2014 de la Classical Association of the Middle West and South), solo igualado por los trabajos dedicados a la presencia de las mitologías nórdicas (Heesch, 2011; Helden, 2012; Walsh, 2013; Neilson, 2015; Niebling, 2015; Piotrowska, 2015). Por su parte, en lo que respecta a la literatura española, esta parece estar representada por un único estudio de Alfonso Boix (2015) sobre la figura del Cid, al que cabría aún añadir dos artículos más bien divulgativos del historiador Pablo Folgueira (2010, 2016), en los cuales se abordan temas históricos igualmente tratados por la literatura.

No obstante lo anterior, a juzgar por los resultados de la base de datos de The Metal Archives (Encyclopaedia Metallum), esta pobreza bibliográfica no se debe a una falta de interés por lo hispánico en el Heavy Metal. No en vano, limitándonos a la figura del Cid y a las bandas recogidas en dicha base de datos hemos localizado hasta diecisiete canciones relevantes:3

  1. El Cid – Trauma (El Cid, discográfica independiente, 1997, LP) [Heavy Metal]
  2. Cid – Avalanch (El llanto de un héroe, Flame, 1999, LP) [Melodic Power/ Progressive Metal]
  3. Legendario – Tierra Santa (Legendario, Locomotive Records, 1999, LP) [Power/Heavy Metal]
  4. Revenge of Tizona – Metalium (Hero Nation, Massacre Records, 2002, LP) [Power/Speed Metal]
  5.  Campeador – Batallón de Castigo (Akelarre, Rata – Ta Ta Tá…, 2004, LP) [RAC/Thrash Metal]
  6. Afrenta de Corpes – Isengard (Olges, discográfica independiente, 2005, Demo) [Heavy/Power Metal]
  7. Leyenda y realidad – Klanghör (Zamora, discográfica independiente, 2005, Demo) [Symphonic Progressive Metal/Rock]
  8. The Cid – Encore Prada (Beyond the Chaos, discográfica independiente, 2008, EP) [Death Metal/Metalcore]
  9.  Mio Cid – Dark Moor (Ancestral Romance, Scarlet Records, 2010, LP) [Power Metal]
  10. El Cid, the Champion – Folkodia (Battles and Myths, Stygian Crypt Productions, 2012, LP) [Folk/Viking Metal]
  11.  Mio Cid mercenario (Parte I) – Purgatory’s Troop (Iron Wild, (Oh Mad Axeman) , The Sound of the Kings, 2012, LP) [Heavy Metal]
  12. Mio Cid campeador (Parte II) – Purgatory’s Troop (Iron Wild, (Oh Mad Axeman) , The Sound of the Kings, 2012, LP) [Heavy Metal]
  13. Inmortal – Xentria (Triste realidad, discográfica independiente, 2013, LP) [Heavy/Power Metal]
  14. El Cid – Eagle the White (Heading to Jerusalem, discográfica independiente, 2014, EP) [Melodic Heavy/Power Metal]
  15. Golpejar (Parte I) – Heid (Voces de la tierra dormida, discográfica independiente, 2014, EP) [Pagan Black Metal]
  16. Ruido de batalla (Parte II) – Heid (Voces de la tierra dormida, discográfica independiente, 2014, EP) [Pagan Black Metal]
  17. El Cid – Dragonharp (Let the Dragon Fly, discográfica independiente, 2016, EP) [Symphonic/Power Metal]

Battles and Myths, Folkodia.

Esta lista suma doce temas a los cinco ya analizados por Alfonso Boix (2015) –los números 2, 3, 4, 5 y 9 de nuestra recopilación–, de los cuales cinco son posteriores a 2013 («Golpejar» y «Ruido de Batalla» de Heid, «Inmortal» de Xentria, «El Cid» de Eagle the White y «El Cid» de Dragonharp), año hasta el cual cubre su estudio; uno no pudo incluirse en su día por cuestiones metodológicas («El Cid» de Trauma), dos pertenecen a maquetas de difusión limitada, que ni tan siquiera nosotros hemos conseguido escuchar («Afrenta de Corpes» de Isengard y «Leyenda y realidad» de Klanghör), tres a bandas sin mayor repercusión internacional («The Cid» de Encore Prada y «Mio Cid Campeador» y «Mio Cid mercenario» de Purgatory’s Troop) y solo uno a un grupo de éxito internacional («El Cid, the Champion» de Folkodia).

Heading to Jerusalem, Eagle the White.

Por lo general las nuevas canciones repiten los patrones ya señalados por el estudioso, y así en «El Cid» de Eagle the White hallamos un Rodrigo Díaz de Vivar guerrero, sobre todo líder de sus hombres, arengándolos para la batalla utilizando prácticamente las mismas palabras que hallamos en el Poema:

In the name of God and Saint Jacob
Slash them, good sir knights!
Because I am Rodrigo Diaz
El Cid de Vivar!

 

¡En el nombre del Criador e del apóstol Sancti Yagüe,
feridlos, cavalleros, d’amor e de grado e de grand voluntad,
ca yo só Ruy Díaz, Mio Çid el de Bivar! (Michael 1976: vv. 1137-1140).

Pero, al igual que ocurría en «Revenge of Tizona» de Metalium (Boix, 2015: 306), los errores histórico-literarios son de peso: el Cid aparece representado como líder e impulsor de la Reconquista en solitario –«He formed the league of the warriors of might, / ready to break muslims’ spine»– y, a juzgar por la tormenta milagrosa que se evoca en la última estrofa, parece que hubiera tenido lugar un cruce con el personaje de don Pelayo y la leyenda de la Batalla de Covadonga:

That night he prayed till early dawn.
God answered all his cries
sending the rain that caused the flood
forcing foes to withdraw!

Que Modesto Lafuente (1850: III, 62-63) describía en los siguientes términos:

Levantosé en esto una tempestad que vino a aumentar el espanto y el terror en los que iban ya de vencida. El estampido de los truenos, cuyo eco retumbaba con fragor por montes y riscos, la lluvia que se desgajaba a torrentes, las peñas y troncos que de todos lados sobre los árabes caían, el movedizo suelo que con la lluvia se aplastaba y hundía bajo los pies de los que habían logrado ganar alguna pendiente y que caían resbalados por aquellos senderos sobre los que se rebullían confusos en el valle, y que perecían ahogados en las desbordadas aguas del Deva, todo contribuyó a hacer creer que hasta los montes se desplomaban sobre los soldados de Mahoma.

Así pues, la banda parece tener algunos conocimientos anecdóticos de la historia y del material legendario y literario hispánicos, si bien muy evidentemente son de oídas y, con gran probabilidad, de segunda mano, con los que construyen una canción no sobre el Cid, a pesar del título, sino sobre lo que para los miembros de Eagle the White se identifica con el Cid: Reconquista, leyenda, heroísmo, religión y, probablemente, cualquier suceso de la historia hispana que suene a medieval, independientemente de su cronología real.

La misma situación se repite en «El Cid, the Champion» de Folkodia. En esta figuran el destierro del Cid –«I long for my queen, / for the days in Castile; / to breathe again the air / that filled my heart with hope»– y, de forma más sutil, la conquista de Valencia –«Bear far thy standard / on that foundered shore!»–, sin embargo, una vez más el Cid es descrito estrictamente en su faceta de líder contra el invasor musulmán:

To stand against the moor,
with his scimitar to clash.
My destiny lies revealed here,
on the bloody battlefield!

Y, además, como portaestandarte –«Mighty alférez of old / […] / Bear far thy standard»–, lo que resulta anacrónico, ya que nos devuelve a la época en que Rodrigo Díaz servía a Sancho II, mucho anterior a los acontecimientos relatados en la canción. En consecuencia, la banda demuestra tener cierta familiaridad con el personaje histórico, pero este les interesa por su papel icónico como personificación del perfecto caballero cristiano hispano, en el que la exactitud histórica ocupa un papel secundario y los detalles biográficos desempeñan una función principalmente accesoria y decorativa, destinados a dar aire histórico –e hispánico– a la composición. En este sentido, de las cuatro bandas sin herencia hispánica que abordan el tema del Cid –Metalium, Folkodia, Eagle the White y Dragonharp, de los que hablaremos más tarde–, las tres primeras lo hacen como mero héroe épico, intercambiable en teoría y de facto con otros, como veíamos que ocurría con don Pelayo en «El Cid» de Eagle the White, en perfecta consonancia con la tesis de Laura Niebling (2015) sobre la centralidad del guerrero medieval en el Power Metal; estilo no en vano de Metalium y Eagle the White, aplicable también aquí al Viking Metal de Folkodia. Es decir, el Cid se convierte en tema de sus canciones no como personaje histórico sino, tal como ya indicara Kris Fletcher (2014; 2015) respecto al papel de la Antigüedad en el Heavy Metal, en virtud de una mera reinterpretación romántica de los héroes épicos en la que el contexto histórico del que surgen y la exactitud de su historia es lo de menos, ya que solo interesan como iconos de unos valores y unas épocas pasados.

Triste realidad, Xentria.

Algo diferente es el acercamiento al personaje en las bandas españolas. Por ejemplo, los burgaleses Xentria no dudan en introducir en «Inmortal» cierto componente de exaltación regionalista que sin duda contrasta con su grave grado de desinformación histórica. Así, a pesar de que destacan el vínculo del personaje histórico con la ciudad de Burgos y se muestran notablemente orgullosos de él en «Burgos está junto a su conquistador / que dio su vida por salvar y proteger su hogar», sorprende que, como les ocurriera a los riojanos Tierra Santa (Boix, 2015: 309), si es que no se remonta a ellos el error, canten la  muerte del Cid tal cual aparece representada en la película El Cid (1961) de Anthony Mann, a saber, por una herida de flecha: «Próximo al mar su mirada se nubló / por una flecha que en el costado clavada está». Esta falta de rigor histórico, unida a la formulación más bien confusa del conjunto de la letra –por ejemplo, la falta de términos de referencia de «Saben que ellos provocaron destrucción / a todo el que a su Rey no le deja dormir» y «Y el encuentro con el Cid, / los seguidores con él, / protegiendo su interior»– demuestran que la banda no siente ningún tipo de interés por el personaje histórico, sino que únicamente lo valora por su relación con su ciudad de origen y su papel icónico-representativo. Es decir, como héroe medieval, sí, pero sobre todo como burgalés, frente a las bandas de fuera del contexto hispánico, donde el origen del personaje no se tiene en consideración.

Zamora, Klanghör.

En esta misma línea de valoración icónica del Cid puede ubicarse también el tema «Leyenda y realidad» de los zamoranos Klanghör, incluido en una maqueta de vocación historicista e inspiración regionalista muy significativamente titulada Zamora, la cual comienza con una canción dedicada al reparto de la herencia de Fernando I de León («Curia regia»), sigue con la Batalla de Llantada («Llantada») y se ocupa después del asedio de Zamora («Mi ciudad») y del asesinato de Sancho II («Vellido»), solo para acabar reivindicando la figura del famoso traidor y la resistencia de la ciudad (segunda mitad de la maqueta). En esta, la presencia de una canción dedicada por entero al Cid está justificada por su simple participación en el cerco de Zamora pero, sobre todo, por su relación con Sancho II, personaje que realmente interesa para el propósito de la banda: «Instruido junto al hijo del rey, / después portador de su estandarte». Sin embargo, no es su papel en el asedio el que se destaca, faltando al espíritu histórico de la maqueta sino, de nuevo, su dimensión de héroe épico, legendario y literario:

Grandes hazañas te han llevado a aparecer
en leyendas y romances,
magnate de la batalla y el poder
al que cantan los juglares.

Hasta el punto de, faltando a la línea temporal de la maqueta, evocar su futuro destierro: «Desterrado entre aflicción / llega el Cid Campeador». Esto es importante en tanto que, dado lo anecdótico de la intervención del Cid en la leyenda de la caída de Sancho II, el protagonismo de Rodrigo Díaz de Vivar en una maqueta de estas características solo puede justificarse en función de su prestigio y su función icónica. Es decir, el Cid tiene que figurar porque es el más conocido guerrero medieval castellano, sea pertinente o no. En consecuencia, tanto Xentria como Klanghör parecen hacerse eco del Cid, además de como héroe que encaja con las inspiraciones épicas del Power Metal que practican, como símbolo de la historia de su región de origen, en un gesto de reivindicación de leyendas y tradiciones locales en el que lo que importa es la exaltación regionalista, no el contenido ni la exactitud histórica en sí.

La misma reivindicación del patrimonio cultural hispánico, pero con unas miras más amplias y una perspectiva aparentemente desprovista por completo de voluntad de exaltación nacionalista, la encontramos en los temas «Golpejar» y «Ruido de batalla» de los madrileños Heid, dedicados respectivamente a la Batalla de Golpejera (1072), abanderada por el Cid, y sus consecuencias para Alfonso VI:4

Enero de 1072,
Alfonso baja la guardia.
Guiados por el Campeador
los castellanos destrozan sus tropas.
Parten escudos, rompen sus lanzas,
roja despierta el alba;
Rodrigo a caballo sostiene
la bandera castellana.

«Golpejar»

 

Sancho hace preso
a Alfonso de León;
en Burgos espera el rey
su perdón. […] Sale del claustro el rey,
de Castilla ya se marcha,
hacia al-Ándalus dirige
una corte bien menguada.

«Ruido de batalla»

Voces de la tierra dormida, Heid.

Autodefinidos como Pagan Metal, al escoger la historia hispánica no hacen sino trasponer los principios del género –definido por explotar las tradiciones precristianas de determinada cultura o región sobre una base musical calificable de Metal Extremo– a su propio contexto cultural, poniendo con ello en marcha un proceso de apropiación cuya primera consecuencia es la revalorización del material legendario, épico-histórico y literario de la Edad Media española. Esto no debe parecernos baladí, en tanto este y muy especialmente la figura de Rodrigo Díaz de Vivar están connotados negativamente por su uso propagandístico nacionalista durante el Franquismo (véase, por ejemplo Lacarra, 1980), sin embargo, el tratamiento aséptico y en cierto modo objetivo de la Batalla de Golpejera por parte de Heid parece aspirar a una normalización de la Edad Media hispánica como fuente de inspiración musical exenta, en la medida de lo posible, de color político, obviando por supuesto las polémicas que persiguen al propio género dentro del cual se encuadra.5 En todo caso, lo que importa destacar es que, frente a las dos bandas anteriores, en las que el regionalismo determinaba la elección y el tratamiento de la figura del Cid, Heid se acerca a ella como patrimonio cultural propio tan válido como las mismas tradiciones germánicas que constituyen la base temática del Pagan Metal (Hagen, 2011; Helden, 2012; Neilson, 2015; Piotrowska, 2015), las cuales en un contexto hispano no pueden resultar sino ajenas y artificiosas. Con ello parecen denunciar el sinsentido que supone el que bandas hispanas imiten temas tan claramente extraños a su contexto cultural cuando disponen de una tradición medieval propia rica en motivos similares, incluso paralelos, a los de origen germánico que restan importancia al carácter cristiano de la Edad Media hispánica –el cual, por cierto, Heid omite en sus temas: por un lado, la centralidad de la guerra y del guerrero, por otro, la idea de resistencia y oposición; contra el Cristianismo en el caso de los pueblos germánicos (Walsh, 2013: 39-54) y contra los musulmanes en el caso hispano.

Olges, Isengard.

Otro ejemplo de reivindicación del patrimonio, esta vez, literario hispánico medieval sin color político y acorde con los tópicos del subgénero en el que se encuadra sería el tema «Afrenta de Corpes» de Isengard, que resume el tercer cantar del Poema, con especial énfasis en la violación de las hijas del Cid, e incluso toma de este los versos 2697-2704 como introducción; concretamente en la edición de Ramón Menéndez Pidal (1913: 296-297):

Entrados son los Ifantes al Robredo de Corpes.
Los montes son altos, las ramas pujan con las nuoves,
A las bestias fieras que andan derredor.
Fallaron un vergel con una limpia fuont.
Mandan fincar la tienda Ifantes de Carrión.
Con quantos que ellos traen yazen essa noch.
Con sus mugieres en braços demuestranles amor.
¡Mal gelo cumplieron, quanto salie el sol!

Este acercamiento desapasionado y narrativo, superficial y probablemente relacionado con el carácter de lectura obligatoria del Poema en los programas educativos de España, da la impresión de que la banda se desvincula, al igual que Heid, de las connotaciones políticas de su elección temática, revalorizando el Poema como fuente de inspiración pertinente para una banda que se mueve dentro de los parámetros del Power Metal, en los que, como ya se ha visto, lo literario y medievalizante ocupan un lugar central.

En la misma dirección se mueve «El Cid» de los costarricenses Trauma, composición en la que también predomina el aspecto narrativo-literario. Por un lado, al igual que el Poema, la canción se centra en el tema del destierro y la recuperación del favor real y, si bien no es posible afirmar que haya habido ningún tipo de influencia directa del texto literario sobre la letra, esta sigue muy de cerca su planteamiento: acusación injusta –«una duda cegó sus ojos [=del rey] / sin percibir que era venganza»–, destierro y sentimiento de injusticia –«Por su destierro inesperado / él quería saber la razón»–, recuperación de la honra a través de la conquista –«conquistaría tierras lejanas / para a su señor agradar»–, y recuperación del favor del rey y regreso a Castilla –«Regresóse al fin a Castilla, […] / Su rey al fin sonreía». Por otro, como en el caso antes comentado de Isengard, la elección temática parece una vez más antes justificada por la tendencia medievalizante y las inclinaciones literarias del género al que se adscribe, el Heavy Metal clásico, y a algún tipo de inclinación personal por el Poema, probable fruto de la herencia hispánica de los costarricenses, que por razones de tipo ideológico. De hecho, frente a lo que ocurría con los de Guadalajara, el origen geográfico de la banda los aleja en cierto grado de la polémica en torno a las implicaciones políticas de la figura del Cid, lo que nos impide atribuirles con convencimiento la misma voluntad reivindicativa del patrimonio cultural medieval hispánico que veíamos en el caso de las bandas españolas, e invita a alinearlos más bien con las bandas extranjeras que recurren al Cid como mero tópico medievalizante, pero con la ventaja que supone el que el personaje pertenezca a su propio trasfondo cultural.

Es decir, la elección de Trauma parece estar determinada por el género musical que practican tanto como por su ascendencia hispánica, pero sus desvinculación y tratamiento desapasionado del personaje posiblemente tengan más que ver con la distancia con la que su origen costarricense les permite abordarlo que con la voluntad consciente de presentar al Cid como tema musicable sin connotación política que hemos creído ver en las bandas españolas.

Sin embargo, no todo es reivindicación y revalorización del patrimonio histórico y cultural hispano entre estas últimas. Los temas «Mio Cid mercenario» y «Mio Cid campeador» de los barceloneses Purgatory’s Troop cuestionan la figura del Cid desde una perspectiva que tiene mucho de reacción contra la exaltación de Rodrigo Díaz desde los sectores conservadores y nacionalistas antes mencionada –nótese la secuencia «héroe de cuentos obediente y sumiso; / orgullo de algunos, vergüenza de muchos»–, y nada que ver, a pesar del título del primero de los temas, con los períodos que el Cid pasó, efectivamente, luchando como «mercenario» para los reyes musulmanes. De hecho, el sustantivo «mercenario» es utilizado aquí en un sentido negativo que caracteriza al Cid como un personaje codicioso, solo motivado por el dinero y el odio religioso: «Mio Cid mercenario / genocida por un salario / Mio Cid mercenario / mata por religión manchada con estigma del odio». Para Purgatory’s Troop la Reconquista no tiene nada de heroico y es un suceso histórico del que no estar orgullosos, por lo tanto, Rodrigo Díaz de Vivar, como personificación de sus valores, merece ser denigrado e insultado: «Mio Cid mercenario / un animal de vulgar desprecio / Mio Cid mercenario / matar por territorios sembrado con semilla del odio». Sin embargo, en esta canción Purgatory’s Troop va más allá del simple repudio a la Reconquista, ya que vienen a rechazar toda una interpretación heroica de la Historia española que, por norma general, se relaciona con posturas políticas conservadoras y nacionalistas, de las que la letra de «Campeador» de la banda neonazi Batallón de Castigo, ya analizada por Alfonso Boix (2015: 307), sería el mejor ejemplo, y que son a las que realmente ataca la canción.6

Let the Dragon Fly, Dragonharp.

Por último, en cierto modo constituyendo su propia categoría, cabe comentar el tema «El Cid» de los italianos Dragonharp. El más reciente de cuantos comentamos, responde a las características que hemos enumerado para las bandas de Power Metal no hispanas, por las que sí lo son: acumulación de detalles legendarios («May death do not stop El Cid»), históricos («Now the crown of Valencia / on your head shines of freedom / […] / Bannerman, come, play the game») y literarios («Pain and suffering on your daughters, / rage is growing from your heavy soul. / Choose your champion and prepare revenge. / Honor and pride must be saved! / Joust is ready for the battle»), énfasis en la lucha contra el invasor musulmán («Defend your Christ and save the Spain, / defeat the moor and save your king»), caracterización del héroe como perfecto defensor de los valores medievales («My soul is faithful to king / […] / Christ, give me mighty and honor! / Justice calls, don’t wait enough. / Honor and pride will be saved!»), y expresión de admiración y de empatía hacia el personaje («Oh my Cid carry me! / Oh my Cid run to me! / Oh my Cid look around you! / Oh my Cid raise with me! / […] / Oh my Cid fight for me!»). Sin embargo, el detalle con el que Dragonharp parece conocer el cantar tercero del Poema y la elección de este como tema principal de su composición los acerca a las bandas con herencia hispánica, de manera que parece que en su caso la elección del personaje del Cid hubiera venido, además de motivada por cuestiones de estilo musical, acompañada de un proceso activo de familiarización con el personaje que, entre otras cosas, parece haber incluido la lectura del Poema. De hecho, la insistencia en el sometimiento de Rodrigo Díaz al rey («Loyalist man, listen to king / give your soul for the Spain»), su impotencia –o pasividad– ante las decisiones reales («Chesspawn, play the game and move. / Don’t escape, this is the game. / Fight with courage, show your strength, / fight with courage and then bend») y lo interesado de estas («But your daughters are not free / King want them for marriage / […] / The offspring king marry their booty») son temas que solo hemos visto tratados, y aun así muy marginalmente, en bandas hispanas (Trauma y Purgatory’s Troop). Así pues, los italianos no se limitan al guerrero icónico con que se conforma el resto de bandas extranjeras, sino que innovan explotando un aspecto de su caracterización hasta ahora poco aprovechado y un episodio del Poema desatendido, lo que parece apuntar hacia una revisión del personaje, de su historia y de las fuentes de inspiración por parte de esta banda similar a la que parece estar teniendo lugar entre las bandas españolas.

En resumen, de las diecisiete canciones sobre el Cid solamente cuatro pertenecen a bandas de fuera del ámbito hispano (Metalium, Folkodia, Dragonharp y Eagle the White), dos a formaciones de Hispanoamérica (Trauma y Encore Prada) y el resto a España, con once cantadas en castellano y seis en inglés, lo que demuestra que el tema cidiano sigue siendo de interés casi exclusivamente hispánico y, concretamente, español, pero atrae también a bandas extranjeras dentro de los géneros más afines a los temas épicos, para las cuales no es más que un guerrero medieval más, aunque la situación podría estar empezando a cambiar. En cuanto a su distribución cronológica, tres temas pertenecen a finales de la década de 1990, cinco a la década de 2000, y nueve a la década actual, notándose cierto incremento progresivo en el interés por su figura que puede atribuirse al ascenso y caída de la popularidad del Power Metal en los años noventa y principios de dos mil, y el rápido crecimiento y la popularidad del Pagan Metal en la última década. No en vano, el Power Metal es con diferencia el estilo mayoritario en los temas analizados, notándose un incremento en los últimos años de las composiciones de Pagan Metal. Sin embargo, más importante que estas coincidencias cronológicas y temáticas nos parece el proceso de reivindicación y revalorización del patrimonio cultural hispano medieval como fuente de inspiración artística válida que el auge de estos dos géneros, Power Metal y Pagan Metal, ha hecho posible entre las bandas hispanas, contribuyendo a desnudarlo de la pátina nacionalista y conservadora de la que, por razones históricas y un uso pervertido de la Edad Media anterior, ha estado revestido hasta el día de hoy. Por supuesto, la aplicación política de la figura del Cid no ha desaparecido del todo de la música, sin embargo, parece que la popularidad de dos géneros cuyo denominador común es la centralidad del héroe y una visión romántica de la Edad Media ha permitido a los artistas acercarse al medievo hispánico con menos prejuicios y redescubrir y revisar sus personajes, sus leyendas, sus tópicos y su literatura.

Bibliografía