27 Enero 2010

I Congreso Ibero-asiático de Hispanistas. Siglo de Oro.

La Universidad de Delhi, la Universidad de Navarra-Griso y el Instituto Castellano y Leonés convocan el I Congreso Ibero-asiático de Hispanistas del Siglo de Oro. Éste tendrá lugar en Delhi durante los días 9-12 de noviembre. Para más información puede consultarse la primera circular en la siguiente página:

http://www.unav.es/griso/docs/coloquios/principal.html

 

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22 Enero 2010

ADE TEATRO, Revisa de la Asociación de Directores de Escena, núm. 128, Noviembre-Diciembre, 2009

    ADE TEATRO, Revisa de la Asociación de Directores de Escena, núm. 128, Noviembre-Diciembre, 2009

   ADE TEATRO, Revisa de la Asociación de Directores de Escena, núm. 128, Noviembre-Diciembre, 2009

  En este último número, desde el editorial, J. A. Hormigón critica duramente el trato que la ADE viene recibiendo a consecuencia de ser asociación “sin ánimo de lucro.” Por este motivo, el Director General de la revista no sólo expone el carácter anticonstitucional que termina por imposibilitarles el derecho a la concepción de ayudas culturales (aptas para empresas mercantiles), sino que, además, insiste en que dicha problemática se agrava a la hora de generar infraestructuras como, por ejemplo, la simple publicación de libros. Asimismo, Hormigón defiende la terminología “sin ánimo de lucro” como punto positivo de y para la industria cultural y, además, se apoya en los trabajos que la ADE elabora. En la misma línea, Manuel F. Vieites remite, en relación con las industrias culturales, al debate del XV Congreso de la ADE celebrado en Las Palmas. Vieites considera necesaria no sólo una resituación de las artes, sino un mayor rigor en la acción del Gobierno “en función de aquello que hace que las artes sean lo que son;” en fin, diferentes políticas que sepan adecuarse a las diferentes actividades.

   Por otro lado, el Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas, Vicenç Navarro, denuncia la “falta de diversidad ideológica” en los medios de comunicación y su ausencia en cuanto a la transmisión de información. Además, el Consejo de Redacción de la Revista, aún con la esperanza de un mundo para la ética, realiza en este número un recorrido donde repasa y cuestiona, desde la modernidad, la idea de la sociedad mercantil, la oferta y la demanda e incluso el nepotismo, heredado, tal vez, de la más aparente Ilustración y, probablemente, de los regímenes fascistas y sin olvidar, además, el asiento en lo conservador frente a toda posible transformación, estancamiento pues de la sociedad en el “laissez faire, laissez passer“: el campo de la corrupción y la no independencia judicial a la orden de la cotidianidad. En esta misma perspectiva, ADE incluye “Otra política y otros valores para salir de la crisis, un manifiesto leído el pasado 30 de octubre en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. De este modo, a tales artículos se suman otros tantos que abordan y enlazan tal temática con la cultura, la financiación y con los bancos como modelo organizador de una sociedad, quizás, para el negocio de la “ficción” que, como apunta Javier Dámaso, podría hasta configurar la visión del Estado en tanto que histrión.

  Por otra parte, en una entrevista, José Gabriel López Antuñano recorre la poética de José Luis Alonso de Santos, especialmente acerca de las obras La cena de los generales, Trampa para pájaros y En el oscuro corazón del bosque. De este modo, el dramaturgo repasa tanto sus temas como sus estilos para, a su vez, adentrarse en el teatro con la intención de comprender el mundo y ser testigo del tiempo. Además, en relación a la escritura, Alonso de Santos confiesa abordar una “peripecia interpretativa”, es decir, la construcción pasional de un “artefacto” en el que el humor se presenta como marca a la limitación del ser, como “respuesta filosófica a la angustia.”

  Con motivo del cincuenta aniversario del Laboratorio Teatral de Jerzy Grotowski, ADE incluye una serie de artículos que revisan bien la trayectoria del investigador polaco y sus etapas hacia el “Teatro Pobre”, considerando, con ello, su aportación práctica y teórica en el campo del teatro. Asimismo, Bielski realiza una retrospectiva con tal de interrogarnos sobre las remanencias del “Acto Total”, el gesto como cuerpo y la noción del espectador como parte fundamental de la vivencia, de la experiencia, en tanto que presencia del ritual escénico como lugar de transformación. Desde una línea similar, por un lado, Aszyk trata la recepción del teatro grotowskiano y, por otro, las influencias de sus teorías, especialmente, en los grupos de Teatro Independiente. Además, ADE recupera, en este número, bien fragmentos de “Hacia un teatro pobre”, como la ponencia “Respuesta a Stanislawski” (Conferencia que Grotowski dio en la Brooklyn Academy of Music, Nueva York, 22 de noviembre del 1969 y publicado en la revista Máscara, núm 11-12, octubre 1992 - enero 1993). Además, incluye también “Y lo que fue (Texto recogido del Festival de América Latina, Colombia, 1970, y corregido por el propio autor para su publicación en Máscara, núm. 11-12, 1993) y “El performer” (París, ART-PRESS, núm. 114, 1987).

  Finalmente, en “Notas de dirección”, entre otros, leemos apuntes acerca de Glass City, con dirección escénica de Eduardo Alonso y con música de Bernardo Martínez. En cambio, Joan María Gual nos remite a su segunda experiencia en la dirección de La lección a partir de la obra de Ionesco y de la traducción de Juan Vicente Martínez Luciano. Para terminar, a modo de reivindicación, Pedro Catalán realiza un completísimo artículo sobre los trabajos desarrollados por el escenógrafo italiano Fernando Mignori Monticelli. Y además, Irene Sadowska-Guillon nos transporta a la decimoséptima edición del Festival Internacional de Teatro de Pilsen con el título “Los teatros de la Europa Central 20 años después de la caída del muro de Berlín”. Éste tuvo lugar del 9 al 13 de septiembre del 2009, donde se representaron mayoritariamente obras de jóvenes creadores de la República Checa. Sin embargo, el Director Artístico del Festival de Teatro Cásico de Olite, Alex Ruiz Pastor, nos habla de los profesionales y de las obras que pasaron por tal evento. La revista cierra su edición con dos artículos más. El primero acerca de la vanguardia y el clasicismo del Japón del siglo XX, realizado por Cid Lucas y, el segundo, por Ilia Galán, quien dedica su ensayo a las líneas del Romanticismo, bien en relación a sus orígenes como a la concepción del sujeto, lo universal, lo sublime y la fragmentación. Además, este número contiene el texto teatral Historia de un trader, una entrevista a Jean-Louis Bauer y un resumen sobre los teatros de europeos, los repertorios y su programación.

 

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21 Enero 2010

Congreso Internacional “Otro Calderón”.

La Universidad de Milán y GRISO-Universidad de Navarra (Grupo Investigación Siglos de Oro) organizan su próximo Congreso Internacional con el título “Otro Calderón”. Éste se realizará del 3 al 5 de febrero de 2010 en Milán. Para más información sobre el programa puede consultarse:

http://www.unav.es/griso/docs/coloquios/principal.html

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17 Enero 2010

¿De cuándo un Lope malo?

“¿De cuándo acá nos vino?” de Lope de Vega. Compañía Nacional de Teatro Cláscio. 2010 

¿De cuándo acá nos vino? de Lope de Vega. Compañía Nacional de Teatro Clásico. Dirección: Rafael Rodríguez. Versión: Rafael Pérez Sierra. Intérpretes: Ernesto Arias, Diego Tucedo, David Lázaro, David Lorente, Joaquín Notario, Pedro Almagro, José Luis Santos, Miguel Cubero, Alejandro Saá, Pepa Pedroche, Eva Rufo, Isabel Rodes y Toni Misó. Vestuario: Pedro Moreno. Escenografía: José Manuel Castanheira. Dirección Musical: Alicia Lázaro.  Teatro Principal de Valencia: 8-17 enero de 2010.

 

    El título de esta crítica se apoya en el del texto puesto en escena por la Compañía Nacional de Teatro Clásico bajo la correcta dirección de Rafael Rodríguez y la siempre solvente y experimentada versión o dramaturgia del maestro Rafael Pérez Sierra; no encierra dobles sentidos o anfibologías. Es imposible un Lope malo pues siempre parecía escribir en estado de gracia. El autor que inventó el teatro moderno español teniendo la osadía de edificar con él un Arte Nuevo de hacer comedias y construir un proyecto de público heterogéneo y nada infantilizado (desde entonces la palabra vulgo nunca quedará minorada en la estética dramática) jamás pudo dimitir de su portentosa capacidad artística convirtiendo en oro la historia o anécdota más anodina. ¿De cuándo acá nos vino? pudo ser escrita sobre 1615 y se publicó en la Parte XXIV del Fénix en 1624. Su desenvuelta trama y excepcional factura poética hicieron que inspirara a Agustín Moreto la refundición De fuera vendrá y, ya en pleno siglo XX, la zarzuela El hijo fingido con libreto de Jesús Mª de Arozamena y Victoria Kamhi y música de Joaquín Rodrigo. Pero nada puede igualar el placer de ver en escena, otra vez, el milagro de la conversión de un mero trozo de realidad cotidiana en el azaroso y gozoso caos de las “casas, cosas y casos” que, según Lope, definía la llamada comedia de capa y espada. Siempre el mismo fondo urbano, lúdicamente obsesivo de un Madrid esquemático y de repetitiva geografía pero que en este caso se agita ingeniosamente con otros ingredientes emblemáticos de la literatura áurea: los soldados pícaros y pretendientes, aquí amablemente estilizados en el desarraigado desamparo tras su regreso de Flandes. Soldadesca llana, menos sombría que la saga editorial de la “industria Alatriste”, menos feroz que la del arrufianado Capitán Alonso de Contreras de cuya Autobiografía Pérez Reverte exprimió aquella; soldados que incluso al final son recompensados con un hábito de Santiago -imprescindible para resolver en equidad social el inevitable casorio del final feliz-. Pero también el fastidioso galán pedante o el vistoso indiano con criado mariachi. Es el Madrid de los furtivos encuentros en misa o en los ágapes musicales del Prado; el de los interiores domésticos donde una madre soltera (sí, soltera) y su hija (nobleza de medio pelo a la que Lope se atreve a proponer una genealogía ilegítima) compiten por el mismo galán -el tema que también Lope trató magistralmente en La discreta enamorada-. Esa comedia que cuatro siglos después Holywood convertiría en la dulce rutina de sus películas de enredo o “screw-ball” con tanto precedente en el ilustre cinerama del Siglo de Oro, como diría Menéndez Pidal.

    El armazón de la obra es minimalista: el ropaje de la escritura de sus versos, sensacional. Y digamos que unos de los logros indiscutibles de la ya veterana Compañía Nacional de Teatro Clásico ha sido lograr una disposición efectiva y ágil de los actores en el recitado del verso clásico (para qué negar ese “¡tin, tin, tin!” que Ortega reconocería como fascinante patrimonio colectivo del público español). Por supuesto que no estamos ante una obra del canon lopesco; pero es función también de una Compañía Nacional de Teatro Clásico ampliar precisamente ese canon. Y es preciso hacerlo con una puesta en escena. Siempre se ha dicho que uno de los grandes impedimentos del pleno reconocimiento de nuestro teatro clásico frente al europeo del mismo periodo (Shakespare, Molière, Racine) es precisamente lo inabordable de su corpus: a Lope se le atribuyen con seguridad más de cuatrocientas obras y hay que acudir para leer ésta a las viejas ediciones de sus Obras Completas). La apuesta de ampliar su repertorio reconocible es, pues saludable. Rafael Rodríguez ya nos convenció con la dirección de obras menos conocidas de Calderón como Manos blancas no ofenden y su estupenda La comedia nueva o el café de Moratín, pieza cargada de significado para la historia de nuestro teatro y que ha sido una rareza en los escenarios. Pero el montaje de la pieza de Lope -quizá a propósito, haciendo una elección estética muy selectiva- es, dentro de una general dignidad, tal excesivamente llano. El elenco cumple sin excesos. Se echan de menos los matices que podrían haber aportado a sus agradecidos personajes Pepa Pedroche (Doña Bárbara) y Eva Rufo (Doña Ángela). También se muestran un poco rutinarios los galanes, con David Boceta (el Alférez Leonardo) al frente y los graciosos (aunque luce el dejo colonial de Alejandro Saá como Marín). Y ni que decir tiene que todo se eleva en cuanto entra en escena el poderoso Joaquín Notario en el papel de Capitán Fajardo, quien hace remontar toda la parte final de la obra (que se ofrece entera, sin descanso, aunque el público aguanta).

    Frente a la ostentosa riqueza y el lujo de diseño de otros montajes (no hay sino recordar el espléndido Don Gil de las Calzas Verdes de la temporada pasada dirigido por Eduardo Vasco) se ha elegido un tono sobrio y funcional tanto en el vestuario (Caprile da paso a la histórica habilidad de Cornejo) como en la escenografía (somero tablado y paneles manejados por los propios actores, evocando con diligencia la efectiva sencillez del corral de comedias). Las transiciones de escena se marcan con contraluces y bailables más o menos tópicos, aunque destaca la adecuada y elegante música del siglo XVII interpretada por violín, cello, archilaúd y guitarra barrocas.

    La obra logra entretener y cautiva precisamente por sus diferencias con el esquema clásico de “capa y espada”: los guiños de esos elementos externos al Madrid cuasi poblacho que era aún en los dos primeros decenios del seiscientos: soldados de fortuna, indianos nuevos ricos, el antipático “galán” suelto y, por supuesto, el desenfadado vodevil de una madre soltera que se desdice de su recogimiento monjil tras los pecados de juventud prendándose de su apuesto (y supuesto) sobrino. Cierto exotismo maravillosamente ajustado a la deliciosa radiografía costumbrista que entusiasmaba al público de un corral de comedias y que seduce placenteramente al actual.

    Acierto global, pues, de este montaje de la Compañía Nacional de Teatro Clásico que en este caso apuesta por la artesanía más que por los efectos tecnológicos. Con lo que ciertamente se hace justicia a Lope. Es sabido que en la época se ponderaba la indiscutible calidad de una pieza poética o teatral con el dicho “Es de Lope”. Y, en efecto ¿de cuándo acá nos podría venir un Lope malo?

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15 Enero 2010

Cursos de formació teatral. El pont flotant.

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La compañía teatral el pont flotant, Joan Collado, Pau Pons y Jesús Muñoz, presenta su curso teatral. Éste trata de indagar en el entrenamiento del actor, la presencia y la acción en el camino del “qué” hacia la verdad escénica. El curso tendrá lugar del 25 de enero al 4 de febrero. Para más información:

Telf: 655 42 08 77 / 96341 38 38

salaflotant@gmail.com

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