
ADE TEATRO, Revisa de la Asociación de Directores de Escena, núm. 128, Noviembre-Diciembre, 2009
En este último número, desde el editorial, J. A. Hormigón critica duramente el trato que la ADE viene recibiendo a consecuencia de ser asociación “sin ánimo de lucro.” Por este motivo, el Director General de la revista no sólo expone el carácter anticonstitucional que termina por imposibilitarles el derecho a la concepción de ayudas culturales (aptas para empresas mercantiles), sino que, además, insiste en que dicha problemática se agrava a la hora de generar infraestructuras como, por ejemplo, la simple publicación de libros. Asimismo, Hormigón defiende la terminología “sin ánimo de lucro” como punto positivo de y para la industria cultural y, además, se apoya en los trabajos que la ADE elabora. En la misma línea, Manuel F. Vieites remite, en relación con las industrias culturales, al debate del XV Congreso de la ADE celebrado en Las Palmas. Vieites considera necesaria no sólo una resituación de las artes, sino un mayor rigor en la acción del Gobierno “en función de aquello que hace que las artes sean lo que son;” en fin, diferentes políticas que sepan adecuarse a las diferentes actividades.
Por otro lado, el Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas, Vicenç Navarro, denuncia la “falta de diversidad ideológica” en los medios de comunicación y su ausencia en cuanto a la transmisión de información. Además, el Consejo de Redacción de la Revista, aún con la esperanza de un mundo para la ética, realiza en este número un recorrido donde repasa y cuestiona, desde la modernidad, la idea de la sociedad mercantil, la oferta y la demanda e incluso el nepotismo, heredado, tal vez, de la más aparente Ilustración y, probablemente, de los regímenes fascistas y sin olvidar, además, el asiento en lo conservador frente a toda posible transformación, estancamiento pues de la sociedad en el “laissez faire, laissez passer“: el campo de la corrupción y la no independencia judicial a la orden de la cotidianidad. En esta misma perspectiva, ADE incluye “Otra política y otros valores para salir de la crisis, un manifiesto leído el pasado 30 de octubre en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. De este modo, a tales artículos se suman otros tantos que abordan y enlazan tal temática con la cultura, la financiación y con los bancos como modelo organizador de una sociedad, quizás, para el negocio de la “ficción” que, como apunta Javier Dámaso, podría hasta configurar la visión del Estado en tanto que histrión.
Por otra parte, en una entrevista, José Gabriel López Antuñano recorre la poética de José Luis Alonso de Santos, especialmente acerca de las obras La cena de los generales, Trampa para pájaros y En el oscuro corazón del bosque. De este modo, el dramaturgo repasa tanto sus temas como sus estilos para, a su vez, adentrarse en el teatro con la intención de comprender el mundo y ser testigo del tiempo. Además, en relación a la escritura, Alonso de Santos confiesa abordar una “peripecia interpretativa”, es decir, la construcción pasional de un “artefacto” en el que el humor se presenta como marca a la limitación del ser, como “respuesta filosófica a la angustia.”
Con motivo del cincuenta aniversario del Laboratorio Teatral de Jerzy Grotowski, ADE incluye una serie de artículos que revisan bien la trayectoria del investigador polaco y sus etapas hacia el “Teatro Pobre”, considerando, con ello, su aportación práctica y teórica en el campo del teatro. Asimismo, Bielski realiza una retrospectiva con tal de interrogarnos sobre las remanencias del “Acto Total”, el gesto como cuerpo y la noción del espectador como parte fundamental de la vivencia, de la experiencia, en tanto que presencia del ritual escénico como lugar de transformación. Desde una línea similar, por un lado, Aszyk trata la recepción del teatro grotowskiano y, por otro, las influencias de sus teorías, especialmente, en los grupos de Teatro Independiente. Además, ADE recupera, en este número, bien fragmentos de “Hacia un teatro pobre”, como la ponencia “Respuesta a Stanislawski” (Conferencia que Grotowski dio en la Brooklyn Academy of Music, Nueva York, 22 de noviembre del 1969 y publicado en la revista Máscara, núm 11-12, octubre 1992 - enero 1993). Además, incluye también “Y lo que fue (Texto recogido del Festival de América Latina, Colombia, 1970, y corregido por el propio autor para su publicación en Máscara, núm. 11-12, 1993) y “El performer” (París, ART-PRESS, núm. 114, 1987).
Finalmente, en “Notas de dirección”, entre otros, leemos apuntes acerca de Glass City, con dirección escénica de Eduardo Alonso y con música de Bernardo Martínez. En cambio, Joan María Gual nos remite a su segunda experiencia en la dirección de La lección a partir de la obra de Ionesco y de la traducción de Juan Vicente Martínez Luciano. Para terminar, a modo de reivindicación, Pedro Catalán realiza un completísimo artículo sobre los trabajos desarrollados por el escenógrafo italiano Fernando Mignori Monticelli. Y además, Irene Sadowska-Guillon nos transporta a la decimoséptima edición del Festival Internacional de Teatro de Pilsen con el título “Los teatros de la Europa Central 20 años después de la caída del muro de Berlín”. Éste tuvo lugar del 9 al 13 de septiembre del 2009, donde se representaron mayoritariamente obras de jóvenes creadores de la República Checa. Sin embargo, el Director Artístico del Festival de Teatro Cásico de Olite, Alex Ruiz Pastor, nos habla de los profesionales y de las obras que pasaron por tal evento. La revista cierra su edición con dos artículos más. El primero acerca de la vanguardia y el clasicismo del Japón del siglo XX, realizado por Cid Lucas y, el segundo, por Ilia Galán, quien dedica su ensayo a las líneas del Romanticismo, bien en relación a sus orígenes como a la concepción del sujeto, lo universal, lo sublime y la fragmentación. Además, este número contiene el texto teatral Historia de un trader, una entrevista a Jean-Louis Bauer y un resumen sobre los teatros de europeos, los repertorios y su programación.